La violación, mutilación y pederastia legales [pens.]

Báscula hombre - mujer   En algunos países la violación marital no es delito pues la ley no la contempla. Tampoco lo es el matrimonio con niñas de corta edad (a veces de sólo cuatro años), así como la mutilación genital de niñas y mujeres. Hay personas y también culturas que conciben el papel del matrimonio como una licencia para la agresión y la violación  Pero la clasificación de un acto como violación no depende de que éste se dé dentro o fuera del matrimonio, al igual que el trato degradante, palizas, intimidación y acoso.  Aquella legislación que no contemple estos hechos como un delito es inmoral, o mejor dicho, su moralidad, en el sentido de «costumbre», se asemeja más a la amoralidad animal que a la superior capacidad de otorgarse normas de comportamiento, propia del ser humano.

Nosotros vemos execrable ese comportamiento, pues en nuestra comunidad las normas tienen una base moral, son sometidas a una reflexión ética (en mayor o menor grado) de la que emanan luego las leyes -por meditación ética se entiende el pensamiento científico-filosófico, que propicia un conocimiento valorativo y justificativo del comportamiento humano-. Pero en esos países no se da (o apenas existe) tal reflexión. Al carecer en gran medida de una base moral, la legalidad de tales sociedades no es más que el reflejo de ese hueco, de esa falta. Las leyes son, básicamente, el reflejo moral de una sociedad.

Podemos sopesar la conveniencia de diferentes normas, pero del principio ético fundamental (el respeto a toda vida humana) nadie puede desentenderse sin ser deshonesto, pues brota de nuestra condición humana. Somos ante todo personas y ese hecho se da antes que cualquier otra cosa: antes que nuestras creencias, nuestras religiones o nuestras costumbres. No pueden esgrimirse ni la cultura ni la tradición, ni la ideología, ni siquiera la ley, para faltar al principio ético fundamental del respeto a los demás. Uno no puede desentenderse de la razón ni de su propia naturaleza, para atentar contra esa misma naturaleza, y el hecho de que tal situación suceda no significa que pueda legitimarse racionalmente. Cierto es que la ética no puede imponer normas particulares de comportamiento que sólo pueden ser vinculantes para los que, voluntariamente, desean someterse a ellas, pero las obligaciones respecto a las mujeres y niñas de las que hablamos no son reglas de conducta particulares, sino leyes universales. Nadie honesto puede ignorar el respeto por la vida de uno mismo y la de los demás, profese la religión que profese.

La violación marital y el matrimonio con menores, como también la violencia, mutilación y dominación ejercidas sobre las mujeras, constituyen actos contra el principio ético fundamental: el respeto por los demás, por la vida y la naturaleza que encarnan. Los países que así lo entienden tienen todo el derecho de desarrollar una legalidad internacional que mediante la presión y los medios adecuados termine con la conculcación de los Derechos Humanos.

El matrimonio no es un medio por el cual se posee legalmente una esclava a la que se pueda violar y pegar, es un contrato entre personas iguales, titulares ambas de derechos. Tampoco pueden escudarse en la legalidad la mutilación genital femenina y el matrimonio forzado con menores (*) -es evidente que en este caso siempre se hace de forma forzada, pues la niña, no es consultada y aunque lo fuera no tiene ni madurez ni libertad para elegir -. La comisión de estos actos debería estar castigada por las leyes de todo país –cosa que actualmente no sucede-. Por esta razón debe intervenir la comunidad de naciones, pero esto tampoco se ha dado de manera eficiente:

La dignidad y derechos de la mujer no están protegidos adecuadamente por la ONU ni por las instancias de reclamo internacionales. Actualmente millones de mujeres y niñas de muchos países son violadas dentro y fuera del matrimonio; son objeto de agresiones y de mutilaciones genitales; son sometidas a la esclavitud por parte de los hombres y se menoscaban todos sus derechos, incluido el de la educación y sanidad (**).

Agredir de cualquier forma a la mujer, recortar o tutelar su autonomía, impedir o limitar su acceso a la educación y sanidad: si todo ello se realiza en un país por mor de su legislación soberana, ya sea por leyes explícitas o por la ausencia de éstas (que protejan de tales abusos), es un delito contra la humanidad. Toda legislación que atente en su fuero contra los Derechos Humanos excede el terreno meramente nacional, y sus posibles acciones podrán considerarse, a tenor de su gravedad y extensión, crímenes de lesa humanidad. Ejemplo de ello, son las legislaciones que permiten la boda a niñas de diez años (Sudán), o disciplinar físicamente a las mujeres (Emiratos Árabes); o las que no fijan una edad mínima para el matrimonio (Yemen), o no reconocen la violación marital como delito, como es el caso de Arabia Saudí, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Argelia, Kuwait, y el mismo Yemen (**); o las que permiten (o no atajan) la mutilación genital femenina, como Yibuti, Egipto (sólo en Egipto afecta a 27,2 millones de mujeres y niñas (***), Guinea y Somalia, países donde la han padecido nueve de cada diez mujeres entre 15 y 49 años, según fuentes de Unicef.

Se me hace difícil comprender el porqué tales países permiten el mal de sus propias ciudadanas. Y, como he dicho, estas acciones no pueden justificarse en la tradición, ideología, religión o cultura, porque la condición de mujer y de «ser humano» es anterior a todas ellas. Esta barbarie puede ser, en parte, una consecuencia del expolio colonial y la marginación que han padecido (y aún padecen) por los países ricos, y que han lastrado su desarrollo económico, técnico, social y ético, sumiéndolos en la pobreza e ignorancia. Y con ello no justifico nada, sólo indago causas. Sea cual sea la razón, no puede permitirse este estado de cosas. Debemos devolver la dignidad y los derechos a la mujer allá donde no son tenidos en cuenta, pero, también, debemos dejar de aprovecharnos económicamente de esos países y diseñar políticas internacionales de solidaridad, prosperidad y crecimiento mutuos. No sólo porque es lo justo sino porque los derechos humanos no son tenidos en cuenta en paises donde reina la pobreza, la corrupción y la incultura. Por tanto, no sólo desde la presión internacional sino desde la justicia  y solidaridad económicas debe lucharse por los derechos de la mujer.

Todo lo que se hace a favor o en contra de una sola mujer en el mundo, se hace a favor o en contra de cualquier mujer, y por tanto, de la humanidad. Todo lo que se hace a favor o en contra  de un país, redunda también en la comunidad de naciones.

¡Vamos a cambiar este orden de cosas!

José Beuter

[pensamiento 6/15/21-6-15]
© 6/2015

– (*) “Casar a una niña cuando solo tiene 4, 5 ó 6 años, o incluso con 14 ó 15, es básicamente terminar con su vida”, afirma desde Nueva York Anju Malhotra, asesora principal de UNICEF sobre género y derechos. Ver artículo «Casadas demasiado pronto» -clic en este enlace-.

– (**): Respecto del monoscabo de los derechos  de las mujeres, así como sobre los datos aportados, véase el informe (en Inglés) de la Fundación Thomson Reuters Women’s rights in the Arab world  (Los derechos de la mujer en el Mundo Árabe) -clic en este enlace-.

– (***) Ver también el artículo de Unicef: Lucha contra la mutilación genital femenina -clic en este enlace-.

OTROS ENLACES DE INTERÉS:

La protección de la infancia contra la violencia, la explotación y el abuso:

  • UNICEF calcula que 70 millones de niñas y mujeres de entre 15 y 49 años de edad de 27 países de África, además de Yemen, han sufrido la mutilación o ablación genital femenina.
  • Desde 2007 más de 60 millones de mujeres de todo el mundo con edad comprendida entre 20 y 24 años contrajeron matrimonio antes de que alcanzar la edad de 18 años.

http://www.unicef.org/spanish/media/media_45451.html

Respecto de la mutilación genital femenina:

  • Fátima Djarra Sani: «Cada vez se practican más ablaciones a bebés»

http://www.lavanguardia.com/salud/20150623/54432979111/entrevista-fatima-djarra-ablacion-africa-espana.html

  • Entre 100 y 140 millones de mujeres y niñas viven con las consecuencias de la mutilación genital femenina.
    Comprender y abordar la violencia contra las mujeres
    Mutilación genital femenina (Organización Mundial de la Salud, 2013).

http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/98838/1/WHO_RHR_12.41_spa.pdf?ua=1

  • Mutilación genital femenina (MFG), OMS

http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs241/es/

  • La mutilación genital en la mujer del siglo XXI

http://www.elsevier.es/es-revista-progresos-obstetricia-ginecologia-151-articulo-la-mutilacion-genital-mujer-siglo-xxi-13048277

  • La mutilación de los órganos genitales de niñas y jóvenes constituye un trato inhumano y degradante. Artículo de la 3 Convención europea de derechos humanos.

http://www.echr.coe.int/Documents/Convention_SPA.pdf


 

España, líder de Europa en desempleo juvenil, 49,6 % [1ª-R]

Imagen Paro juvenil      Según datos publicados a principios de junio por Eurostat, la oficina estadística europea, España es el líder europeo en desempleo juvenil, con 775.000 españoles menores de 25 años sin trabajo. Esta tasa es del 49,6 % y corresponde al mes de abril de 2015. Este liderato se ha mantenido en lo que va de año con las siguientes tasas: 50,6 % en enero; 50,2 % en febrero; 50,0 % en marzo. Sólo los jóvenes griegos tuvieron una tasa parecida en febrero de 2105 (50,1 %). Los datos más bajos se dieron en Alemania (7,2%), Austria y Dinamarca (ambas con un 10,1%). Eurostat ha desarrollado una aplicación interactiva que permite a los jóvenes comparar su situación con la de otros jóvenes europeos de su misma edad, respecto de varios temas, como el trabajo, estudios, familia tiempo libre y uso de internet.

A estos datos podemos añadir los que publicó recientemente el INE (ver artículo en este blog: “La indiferencia ante diez millones de pobres”) y que situaban al 22,2 % de la población y al 30,1 % de la población infantil española bajo el umbral de la pobreza (respectivamente 10.315.008 personas y 2.237.706 niños pobres).

Estos datos escalofriantes (compárese España con Alemania) debieran hacernos reflexionar y actuar. Sin recursos, los jóvenes no pueden iniciar su propio proyecto autónomo de vida, en la etapa fundamental para ello, debiendo permanecer económico-dependientes en casa de sus progenitores, hasta edades avanzadas, o practicar la patada en la puerta y vivir como okupas. Pocas más opciones quedan si no se van del país.

Esta es una juventud huérfana, perdida y quemada. Huérfana porque ha sido abandonada a su suerte por la sociedad que debía tutelar y proteger sus derechos fundamentales, en lo relativo al trabajo, la vivienda y al derecho a una vida digna. Perdida y quemada porque los años perdidos son irrecuperables y les han conducido a una carretera gris y muerta que no conduce a ninguna parte.

Respecto de este “abandono” nuestra acción social y política ha sido no sólo un fracaso, sino, también, irresponsable. Una y otra vez, año tras año, hemos ido constatando la ineptitud y corrupción de la clase política y de los poderes económicos (antaño llamados públicos) y les hemos vuelto a votar. Año tras año, nos hemos hecho cómplices de ellos desde el silencio, la delegación de poder, las excusas de “no podemos hacer nada”, el miedo, la pasividad o las reivindicaciones insuficientes. Le hemos echado la culpa a la crisis, a la burbuja inmobiliaria, a la corrupción política o al malo de turno, pero la verdad es que, como colectividad, tenemos una responsabilidad directa en este estado de cosas. Porque es evidente que si nuestra sociedad en masa se hubiese plantado diciendo: ¡hasta aquí basta!, esto no estaría pasando, al menos, no en el grado actual. Cada sociedad tiene a la clase dirigente que se merece. El poder emana del pueblo, por lo que es su responsabilidad exigir a sus gobernantes eficiencia, honestidad y voluntad política en la tutela y respeto de los derechos fundamentales y la dignidad de las personas. Una vida digna es aquella donde pueden ejercerse los derechos fundamentales. Pero, según las estadísticas, uno de cada dos jóvenes españoles, es decir, de nuestros hijos, no tiene una vida digna, lo cual vulnera la constitución, sin que a los políticos parezca importarles un ápice.

Constitución Española, artículo 10:

1La dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social«.

Culpar a otros sin asumir nuestra responsabilidad social, no cambiará las cosas. Ha habido protestas, sí, y movilizaciones, sí, pero se han demostrado insuficientes. No basta con decir “NO” a la injusticia y a la corrupción, hay que decirlo una y otra vez hasta que nos duela la boca; hay que dejar de aupar al poder a ineptos y corruptos, pero también a aquellos que, ignorando cuáles son los deberes de un gobernante y los derechos del pueblo, sirven antes a los poderes e intereses económicos privados que al ciudadano. Y si alguien cree que servir a los poderes económicos, es decir, al capitalismo liberal, beneficia también al ciudadano, se equivoca: pues sólo beneficia los intereses de unos pocos, al resto los instrumentaliza, cuando no, los esclaviza.

Actualmente el capitalismo está generando, tanto en nuestro país como en casi todo el mundo, una fractura social: cada vez hay más pobres, al mismo tiempo que cada vez los ricos son más ricos (*), es decir, cada vez la riqueza está en manos de menos personas. Antes, sucedía lo mismo pero no era tan evidente desde cualquier ángulo, porque la fractura se daba entre países ricos y países pobres. Mientras los países avanzados disfrutaban de una insolidaria sociedad del bienestar, una gran mayoría de países, pertenecientes al «tercer mundo», se moría de hambre por el expolio y condiciones económicas a los que eran (y son, aún) sometidos por nuestros países «civilizados».  Ahora ya hay un «tercer mundo» dentro de muchos países del primer mundo. Pero el capitalismo no es un ente ajeno a nosotros, no es un alien contra la humanidad; somos tú, yo, ese y aquel; ya sea en calidad de autores, colaboradores o pacientes; ya sea como sujetos activos o pasivos. Por tanto, al ser un producto humano, en el que de una forma u otra participamos y colaboramos, podemos desactivarlo  y crear unas estructuras sociales más justas y solidarias. Ningún gobernante ni ningún sistema económico o social pueden dilatarse en el tiempo o pervivir en una sociedad si ésta, de alguna forma, no lo admite, tolera o alimenta..

Paralelamente hemos de observar si en nuestro nivel personal también mantenemos injusticias, corrupciones y abusos de poder. El problema social no es únicamente el mal funcionamiento de una generación política concreta. Si fuese así bastaría con un cambio general de dirigentes para mejorar las cosas, pero cambios ha habido muchos y las cosas siguen igual. El problema es nuestra poca evolución moral colectiva y una deficiente organización social. Respecto de lo primero, los cambios políticos se nutren de personas corrientes, como cualquiera de nosotros, con defectos y virtudes. Si a nivel particular no nos esforzamos por seguir un comportamiento moral de valores; si, por ejemplo, abusamos de nuestro poder en el ámbito familiar o laboral; si buscamos nuestro beneficio particular en vez del colectivo; lo más normal es que esto siga pasando cuando ocupemos cargos de responsabilidad política o social. ¿Por qué habría de cambiar? El problema añadido es que el mal y la corrupción que generemos desde los mecanismos de poder afectarán a muchas más personas que no desde el ámbito privado. Respecto de nuestra deficiente organización social, hemos consagrado como valores supremos la individualidad y la libertad negativa, anteponiéndolas al bienestar social y a la libertad positiva. Libertad negativa sería aquella por la que un sujeto estaría libre de coerción (de personas y de leyes). El liberalismo reivindica la libertad en sentido negativo, pues desea que el estado se inmiscuya lo menos posible en la organización social y considera como un robo los impuestos que supongan una cierta redistribución de la riqueza. La libertad positiva de una persona se da, en cambio, si ésta tiene capacidad y oportunidad de actuar. Los  trabajadores en los países con alto paro laboral, tienen libertad negativa (nadie les impide trabajar) pero carecen de la libertad positiva, pues no hay trabajo. En esta perspectiva, el estado no sólo debe respetar la libertad del ciudadano, sino ayudarlo mediante la provisión económica y la creación de oportunidades (tal y como estipula la Constitución Española). Podemos apreciar por los datos aportados por Eurostat que el estado no crea las oportunidades para que los jóvenes puedan hallar empleo y ayudarse a sí mismos.

Por si fuera poco el miserable abandono social de nuestra juventud, algunos sectores insensibles de nuestra sociedad descalifican a los jóvenes sin recursos que se han lanzado a la calle a vivir como pueden. Les llaman despectivamente anti sistema y “rastas”. Y la política municipal y policial, a instancias del poder económico, les acosa. Es un despropósito establecer en la Constitución el derecho a la vivienda y al trabajo, para luego privar, entre otros segmentos sociales, a la juventud de ese derecho, a la par que se mantienen vacíos 4.000.000 de pisos en españa. ¿Qué tiene de malo que nuestra juventud ocupe esos pisos vacíos, mediante algun tipo de legislación y contraprestación social? ¿Es que preferimos que se vayan o que, desesperados, se lancen desde una azotea? ¿Qué pensaríamos de un padre que siendo dueño de varias propiedades vacías permitese que su hijo emancipado y en el paro (o deshauciado y sin recursos) durmiese en la calle? ¿No sería esperable que esa persona le dijese a su vástago?: – Hijo mío, mientras no tengas casa ocupa una de las mías. Pues de la misma manera sería deseable que nosotros, como «unos buenos padres de família» o al menos como una «sociedad razonable«, cediésemos nuestras viviendas vacías para que nuestra juventud no tuviese que dormir en la calle u ocupar casas.

Una sociedad que no cuida a sus hijos  (y además abandona a sus ancianos) es una sociedad enferma y perversa. Es evidente que los verdaderos anti sistema no son estos jóvenes, sino todos los que han gangrenado el tejido social sano. Es el corrupto poder político y económico el que resulta antisocial, pues en un primer nivel ignora el altruismo, la solidaridad y el respeto del que se nutre la base moral social. De este primer nivel moral básico emerge, en las sociedades, un segundo nivel legal, con la creación de leyes e instancias que permitan reclamar el incumplimiento de tales leyes. En este segundo nivel nuestros gobernantes también actúan contra la sociedad porque incumplen los marcos legales que ellos mismos, como representantes públicos, han creado y establecido. Concretamente la Constitución española desde su mismo preámbulo dice:

  • “La Nación española, deseando establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos la integran, en uso de su soberanía, proclama su voluntad de: […] Proteger a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, […] Promover el progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida (Preámbulo)
  • – Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, […] (Art. 35.1)
  • Los poderes públicos promoverán las condiciones favorables para el progreso social y económico y para una distribución de la renta regional y personal más equitativa, en el marco de una política de estabilidad económica. De manera especial realizarán una política orientada al pleno empleo» (art. 40.1).

Si el sistema establecido, vulnerando la Constitución, es el que ha llevado a la pobreza a millones de personas y niños, en España, así como al paro a uno de cada dos jóvenes, entones es mejor salirse de este sistema y crear una nueva organización social más justa.

“Cuando vivir es un lujo okupar es un derecho” (pintada vista en Barcelona).

José Beuter

© 6-2015

– Para ampliar información: clic sobre los enlaces del artículo –

– (*) El patrimonio de 85 personas es equivalente al de 3.750 millones de personas, la mitad de la población mundial). Ver pág. 37 del enlace VII Informe sobre exclusión y desarrollo social en España 2014 – http://www.foessa2014.es/informe/uploaded/capitulos/pdf/16102014163616_1448.pdf


 

La propiedad privada – [pens.]

P1050245La propiedad privada es un derecho, pero no absoluto. Hay riquezas particulares que por su tamaño, características y crecimiento, acaban fagocitando no sólo otras muchas propiedades sino la posibilidad de que los demás puedan ejercer, a su vez, el derecho a la propiedad. Así, paradójicamente, el derecho a una gran riqueza acaba generando una gran pobreza. Hay que limitar la propiedad privada allí donde atente a los derechos fundamentales de las personas.
José Beuter

[pensamiento 6/15/14-6-15 ]

© 6-2015

(*) «El patrimonio de 85 personas es equivalente al de 3.750 millones, la mitad de la población mundial)». Ver página 37 del enlace VII Informe sobre exclusión y desarrollo social en España 2014 http://www.foessa2014.es/informe/uploaded/capitulos/pdf/16102014163616_1448.pdf


 

¿La libertad de ser pobre? – [sent.]

P1050244Todos los derechos fundamentales deberían garantizarse y respetarse, no sólo la libertad. La libertad de dormir bajo los puentes y rebuscar en las basuras no es realmente ninguna libertad ni ningún derecho. La libertad de enriquecerse a costa de la miseria de los demás, tampoco.

José Beuter

[sentencia 6/15/8-6-15.2]
© 6-2015

Haz clic para enlazar con el artículo «Sobre el contrato social«, donde aparece la expresión: la libertad de dormir bajo los puentes».

Derechos hueros: 1948-2015 – [pens.]

P1050245La declaración de Derechos Humanos luce muy bien sobre el papel. Pero más importante que la simple enunciación de los derechos es el compromiso veraz de respetarlos y garantizarlos, lo que debe concretarse en unas instancias y mecanismos legales que los hagan efectivos y eviten su vaciamiento.

José Beuter

[pensamiento 6/15/10-6-13]
© 6-2015

«Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre […]»

Declaración Universal de Derechos Humanos (Preámbulo)Logotipo ONU