Repensar el concepto de beneficio – [pens.]
Hemos de repensar el concepto de beneficio y especialmente el de beneficio económico. Del latín: beneficium, significa, en su primera acepción (RAE), “bien que se hace o se recibe”.
El beneficio, como el bien que señala, es un concepto inclusivo. También lo es (o debería serlo) el beneficio económico. Inclusivo en su doble vertiente: respecto de las cosas que incluye y respecto de las formas en las que tales cosas son incluidas. Es decir, cualquier tipo de beneficio es mayor cuantas más cosas incluya y de cuantas más formas benéficas diferentes. El concepto de beneficio es inclusivo como lo es el amor.
Cuando una empresa financiera obtiene un beneficio, éste es mayor si ha beneficiado al mayor número de personas posible (propietarios, trabajadores, compradores, vendedores, intermediarios, transportistas, familiares, sociedad, país, planeta…), y si a estas personas o entes sociales los ha beneficiado de muchas maneras y no sólo de una (por ejemplo, si ha aportado felicidad, esperanza, amor, conocimiento, ejemplaridad, confianza, respeto, y otras cosas además de dinero). Un negocio puede generar beneficio a sus dueños pero no podrá hablarse de verdadero beneficio si éste no alcanza también a los empleados (y no sólo se limita a permitirles sobrevivir). Las personas que sólo piensan en el beneficio como algo exclusivo, de una sola dirección, desconocen la profundidad de este concepto y la felicidad que genera cuando se expande como el amor.
José Beuter
[pensamiento 6/15/30-8-12]
© 6-2015
La historia debería ser reescrita. Grandes, dirigentes, presidentes, conquistadores han sido grandes criminales. Muchos han pasado a la posteridad con fama y buen nombre, otros incluso han ganado premios de la paz. Sin embargo su responsabilidad en la matanza de miles y de millones de seres inocentes no podrá ser olvidada nunca y gritará con palabras de sangre desde las blancas páginas de los libros de historia: ¡Asesinos!